Manuel Caballero (1931-2010) El
Petróleo es un Minotauro sin Homero
Ramón
Rivas Aguilar
La frase de Manuel
Caballero: “el petróleo es un
minotauro sin Homero” cuestiona el hecho
que no exista en Venezuela una narrativa literaria y cultural sobre petróleo
que explique su magnitud, su impacto y su valor mítico como un fenómeno
fundamental de nuestra historia. Asimismo, él mismo destaca: “la falta de grandes obras que narren esa bestia”.
En efecto. Esta metáfora revela la
preocupación de un historiador, de una figura de importancia vital en los estudios historiográficos de la Venezuela Contemporánea del siglo
XX. El desprecio, la indiferencia y la frivolidad de los historiadores venezolanos en torno a un tema de tanto significado y repercusión como lo ha sido y seguirá
siendo el oro negro en el destino de la vida material y espiritual de la Provincia de Venezuela. Además, con un
gigantesco impacto en el escenario geopolítico del Hemisferio Occidental (1899-2026). Aún más: el
evento histórico de mayor trascendencia
del proceso venezolano, desde
las primeras oleadas humanas que
penetraron las tierras
precolombinas, hace 15.000 años, antes de cristo. No existe en nuestro quehacer vital otro hecho histórico
de tal naturaleza,
de tal magnitud y alcance como el surgimiento del petróleo
en la vida de la
nación y en el mundo Occidental. Sin
duda alguna, el petróleo como hecho y como acontecimiento histórico merece la presencia de un Homero que impulse una
obra histórica, literaria y cultural
que describa en todo su esplendor, en su destello y en su sombra lo que
ha representado para el porvenir de la
Provincia de Venezuela, más allá del bien y del mal. Es
decir, el petróleo como el motor de la Venezuela del siglo XX que dejó atrás la violencia, la barbarie,
el caos y la ingobernabilidad sin
ninguna posibilidad de republicanismo y
civilidad a lo largo del siglo XIX. Una
sociedad agraria, pecuaria y
mercantil, la sociedad del cacao, del
café, del hato y de los arrieros se desvaneció
con el aparecimiento de una
riqueza mineral como el petróleo. El oro
negro cimentó las bases de un
Estado, de un gobierno y de una sociedad
republicana, civilista y en sintonía con la dinámica histórica
de la Civilización Occidental.
Venezuela y su petróleo, la construcción
de la Venezuela urbana e industrial con una presencia de importancia
vital en el concierto de las naciones.
Así, el petróleo, el capitalismo, la geopolítica y la democracia han sido los
signos de la pequeña Venecia arribó al siglo XX con su grandeza, con sus
límites, contradicciones y paradojas
propios de los eventos históricos. Sí. En menos de siete décadas, un logro
histórico único en la historia de
la humanidad la consolidación de una Venezuela moderna, industrial y urbana con
el fortalecimiento gigantesco del capital humano como fuente del progreso
material y espiritual del país.
Venezuela y su petróleo, en el marco
de un nuevo milenio, el tercer milenio prevalece una idea y una creencia de origen bolivariano y revolucionario, con el
mito de la frase uslarista de sembrar con el petróleo con el socialismo del
siglo XXI. Al mismo tiempo, un
socialismo rentístico con la imagen del
hombre nuevo. Con ello, crear un marco
multipolar para frenar la expansión
imperial de los EEUU. El resultado histórico, ha sido una nación petrolera sin importancia en el escenario
petrolero mundial. Así, el petróleo que
construyó la Venezuela moderna del siglo XX, hoy con una industria
en ruinas. No obstante, en el inicio del 2026, aparece un nuevo
escenario petrolero en el escenario nacional que ha despertado interés vital
en el imperio americano y en los
venezolanos con el deseo
de convertirlo en la palanca histórica del desarrollo nacional. Venezuela es un país
de ironías. Hace siglos era una nación en manos del cacao, del café y del hato.
Luego, en el siglo XX una nación
del oro negro, en el siglo xx. En las primeras décadas del tercer milenio dejamos
de ser una nación petrolera sin
ninguna presencia en la
geopolítica global. Ahora, con un nuevo despertar histórico de volver
al petróleo y potenciar una Venezuela bañada
en oro negro. En esta nueva etapa
histórica, tal vez surja un Homero. No lo sabemos. En todo caso, pudiera surgir una obra “Elogio
al Petróleo”, como la obra histórica, literaria y cultural que siempre
añoró el célebre historiador venezolano Manuel Caballero. Don Rómulo
Gallegos, tuvo la oportunidad de
narrar la epopeya del oro
negro en nuestro quehacer del siglo
pasado. Sin embargo, no fue posible.
Por tanto, la metáfora del historiador Manuel Caballero, que dejó correr en
una de sus entrevistas: “El petróleo es un minotauro sin Homero”,
invita a la reflexión sobre un tema crucial en nuestra
historia del siglo pasado sobre
la repercusión del oro negro en la vida
nacional e internacional. El tema álgido
de nuestro quehacer de todos los tiempos del proceso venezolano, un canto
necesario como lo
hizo Homero sobre Grecia con sus dos magnas obras
la Ilíada y la Odisea. En otras palabras, necesitamos
un Homero que describa la
grandeza y la miseria del oro negro en
nuestro destino vital. Así, una reconciliación histórica, más
allá de su bendición y maldición que tanto ha perturbado
la vida colectiva de nuestra
tierra de gracia. Un encuentro vital que
nos permita estar en sintonía
con lo que depara el tiempo en los próximos siglos. Es
decir, una vuelta al oro negro, una nueva historia con implicaciones significativas en el
destino de la Provincia de Venezuela y en los senderos de las Américas y el mundo.
