Guillermo Morón (1926-2021): A propósito de los imperios
Ramón Rivas Aguilar
Guillermo Morón,
el historiador que más contribuyó
con la divulgación histórica
del mundo colonial y republicano. En efecto. Como
director de la Academia
Nacional de la Historia, impulsó una política editorial gigantesca y extraordinaria. Una vasta
colección historiográfica sobre la Colonia y la
República, una colección historiográfica sobre temas en torno
a la vida material y cultural en esos periodos. Una fuente para los
futuros historiadores en esa misión de
discernir sobre las causas complejas de aquellas sociedades que fueron moldeadas por el más grande imperio
de la era moderna. Un legado cultural de tanto significado histórico para
revelar nuestro quehacer vital a lo largo del tiempo. Así, Don Guillermo Morón con su
colección de Historia de Venezuela,
parte vital del patrimonio historiográfico nacional en ese afán por analizar las raíces históricas de nuestro país. Asimismo, una contribución intelectual en los
estudios historiográficos sobre América Latina. En esa dirección, este
historiador se dedicó a estudiar el significado de los grandes imperios. Desde
muy joven dedicó sus estudios para comprender el origen de los grandes imperios
y las razones de su consolidación, su poderío, su expansión y su decadencia en
los distintos periodos históricos.
Así, estudió los textos clásicos de
la filosofía de la historia para
develar las causas últimas de como nacen
y mueren los imperios. Seguramente, la
idea fundamental que sostuvo es que no se puede comprender la naturaleza de los procesos
civilizatorios sin la presencia del
poder avasallante de los imperios. Por
esas razones y otras, Guillermo
Morón, al final de su existencia,
de su vida intelectual corona su
labor historiográfica con su fascinante
obra sobre la majestuosidad imperial: Los Imperios
y el Imperio (El nacional, 2013),
una obra erudita y de lectura agradable
que nos permite comprender el valor histórico del despliegue de los imperios a lo largo
del devenir. Además, en esta
obra se develan las falacias históricas que se han tejido en torno a los
malvados y endemoniados imperios y el azote de la humanidad. Todo lo contrario: “… la cultura y la
civilización se expandieron con el
poder, con el imperium” (Guillermo Morón,
2013). No hay la menor duda, que los imperios
marcan el destino de las
civilizaciones, de los pueblos, de las
naciones y dejan huellas profundas en su
alma colectiva. El destino
vital de las naciones en el ámbito de la
geografía y la historia universal, están
entrelazadas y conectadas vitalmente por el poder imperial. Gracias a los profesores y maestros que dejaron en nuestra conciencia
tantos saberes sobre las etapas de la
historia mundial para descubrir los resortes civilizatorios bajo la
impronta de los imperios. Hoy
la historia mundial, es la
historia de esos imperios que
se renuevan para
modelar en su perspectiva geoestratégica los procesos civilizatorios
con una carga profunda de conciencia histórica. En ese escenario planetario,
los EEUU, China y Rusia con sus
proyectos imperiales en un marco de
competencia y cooperación en el tablero
geopolítico señalan el futuro de la
civilización occidental. En efecto. El corolario Trump, la doctrina Monroe,
Groenlandia, Venezuela, China con su
cultura asiática, Rusia con sus
estepas y Ucrania como los nuevos actores de
la geopolítica del tercer milenio.
La civilización occidental, la civilización oriental y la civilización
de las estepas y de los Urales en ese corredor planetario con sus zonas de
influencias e intereses locales, regionales
y mundiales. Hoy, una nueva forma
de narrar la historia en esas dinámicas
civilizatorias bajo el impacto de esa trilogía imperial. Hay que estudiar, examinar y
discernir su naturaleza como actores en ese juego de la geopolítica a
través de acciones de inteligencia, de audacia,
de sentido común y pragmatismo
para obtener resultados materiales e intelectuales y que ello no signifique esclavitud y servidumbre.
Un reto histórico para la
Provincia de Venezuela, la pequeña Venecia, entre las aguas del lago
de Coquivacoa y las aguas del Caroní
y del Orinoco, aguas que revelan
la esencia de nuestra libertad y republicanismo con el deseo ferviente
de potenciar la riqueza nacional
en el marco de una economía libre y de
mercado. Somos parte fundamental
de la civilización Occidental con las notas más hermosas de la cultura hispana.
Por tanto, es digno de admirar a
Guillermo Morón, reconocer su legado histórico y lo que representa hoy en
nuestro devenir. Un valioso venezolano
con su obra sobre los imperios picoteó el entusiasmo
de un mortal y despertó en su ánima la pasión por la historia universal
y por la historia de los imperios que han y siguen modelando la historia del
mundo.
