Venezuela: “ya no es un país petrolero” (Humberto Calderón Berti, 2020)

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Venezuela: “ya  no es   un  país petrolero” (Humberto Calderón Berti, 2020)

 

Ramón Rivas Aguilar

 

No obstante, una  mini cumbre petrolera, en  la  Casa Blanca, una posibilidad    para  retornar     al escenario  petrolero  global y   convertirnos en las próximas décadas en un Hub de energía de alcance planetario. En efecto, “Un plan Marshall de las gigantes corporaciones” para hacer   de Venezuela  una potencia  petrolera de alcance global (2026). Por supuesto,  nada fácil.

Por tanto, Venezuela y su petróleo, el motor de la economía  venezolana  y su gigantesca repercusión en el escenario mundial,  en el   ánimo   de una figura   destacada  de  importancia  histórica del  mundo  del oro negro,  de los hidrocarburos,  como lo es, lo  sigue  siendo y lo será  en el horizonte:  Humberto Calderón Berti(2026).  Un venezolano, un gavilán de los Andes, que cruzó  océanos  y tocó suelo europeo,   en Viena, centro  del petróleo y energía, asiento de la OPEP. Allí, como su Presidente (1979-1980), una experiencia vital,  que relató  en su libro  La OPEP  por Dentro: los años dorados (2000). Un libro de lectura obligatoria. Sus comentarios  y referencias sobre  el libro que describió   en diversas  entrevistan, revelan   un   conocimiento extraordinario   sobre el mundo  árabe,  sorprendente  y maravilloso poco común   en el mundo político e intelectual  petrolero  nacional.   Un poco de historia.

Venezuela, Tierra de  Gracia, la pequeña Venecia,  entre las aguas  del Coquivacoa  y las aguas turbulentas del Orinoco,  ya  no es  un país petrolero,    en palabras  del político, diplomático y experto petrolero, Ministro  de   Minas  de Hidrocarburo. Presidente de Petróleos de Venezuela y  Presidente de la OPEP, Humberto Calderón  Berti (Diario Las Américas, 3-6-2020).  Es decir, la industria  petrolera en total bancarrota. Por lo que  es imposible   devolverle a la nación   lo que  fue   en su historia:    una empresa  de petróleo y energía  gigante en el siglo pasado. Sí.  Petróleos  de Venezuela, una corporación de energía, una de las grandes empresas del petróleo  del mundo. Una obra histórica, una hazaña intelectual, producto  de la inteligencia venezolana.  Sin embargo,   se impuso  una  visión política e ideológica  de  carácter   estatista, socialista, colectivista y comunal que  la condujo   hacia su propia destrucción.   La pregunta vital: tiene futuro  el petróleo venezolano  en una era de complejidad e  incertidumbre  en    mundo de diversidad   y pluralidad de   energías, cuyas consecuencias históricas aún difíciles de prever. Cómo saberlo. 

 

 

En todo  caso  es de importancia vital una vuelta al pasado para determinar   el origen y el destino de una riqueza y sus transformaciones  nacionales e internacionales    y así  vislumbrar su  horizonte   en tiempos de complejidad. En efecto.  Hace siglos, su vida material y cultural giró  alrededor del cacao, del café, de los hatos y otras actividades.  Fueron los siglos (1700-1920), de la vida agraria y pecuaria,  de la economía vegetal que alimentó el ánima  de los poetas,  con el espíritu sagrado  del mundo bucólico y telúrico  que tanto fascinaba y cautivaba  el ánima  de Andrés Bello.  Así, el azar y la locura de  un aventurero americano,  Drake, descubrió   la fuente de  energía  que movería  la  maquinaria industrial  de   la humanidad, hasta el día de hoy:   el oro negro.  En ese andar,  en esa faena, la Provincia de  Venezuela,   la pequeña  Venecia, con su mene y   el despertar del Zumaque y el Barroso,  entró a la era  histórica  de una  riqueza minera, el petróleo,  que la colocó  a la altura del concierto de las naciones en el Hemisferio  Occidental(1899-1989.Atras,  en el pasado,  en los viejos recuerdos  de la historia anticuaria, el museo   del cacao, del cafeto persa,  del hato  y sus surcos naturales.  Ahora,  la historia monumental y de los  grandes eventos históricos bajo la impronta   del   oro negro. En otras palabras,   La Provincia de Venezuela, la pequeña Venecia,  dejó de ser  una  geografía  bucólica  y telúrica  para convertirse  en un país petrolero  y con un lugar   de importancia  vital  en el escenario   de la geopolítica  del Hemisferio Occidental,   a lo largo de un siglo. Un cambio  estructural de gigantescas  implicaciones  histórica para   el país y el mundo,  como todos  ya conocen. En efecto. Acá, en esta tierra caribeña,  se  echaron las bases  de la industria petrolera más importante    de la  historia del petróleo, en el tercer mundo.  A pesar de que llegamos tarde a ese proceso histórico,  Venezuela en menos  de siete décadas,  se   transformó en una potencia  petrolera de alcance mundial.  Para mayor detalles  sobre lo que representó  Venezuela   como  país petrolero  y su impacto en el mundo internacional, entre  1899 y  1999,   sugiero la lectura de Barriles de Papel,  editado por el ingeniero   petrolero  Diego  González.  Lo mejor  que   se ha divulgado  en cuestión del oro negro, en las últimas décadas en Venezuela. Una labor  académica,  pedagógica, educativa,  extraordinaria.  Una lección para nuestros historiadores,  los escarbadores  del viejo pasado que han demostrado un desprecio, una frivolidad e indiferencia  sobre el tema   histórico de todos los tiempos: el petróleo. No obstante,   en   un cuarto  de  siglo,  una línea de tiempo que abarca el periodo histórico (1999-2025),    se impuso  una idea, una creencia, una mentalidad,  una praxis social,  un enfoque teórico, político e ideológico: la teoría   de la renta del suelo, basada  en la doctrina marxista,   que divulgó   el partido revolucionario  Ruptura, liderado por Douglas Bravo, en los años setenta,   cuyo resultado  fue  la  destrucción de la industria petrolera nacional   con el fin   de  establecer las bases  del socialismo  bolivariano, alimentado  por la  los ingresos petroleros de origen rentístico. Un proyecto  de tal naturaleza,   provocó   el fin  de la  Venezuela del petróleo y   la pérdida de importancia geopolítica en el escenario de las relaciones internacionales.   Tal como lo indicará  el geólogo y experto petrolero Humberto   Calderón Bertí, cuando  dijo: “Venezuela dejó de ser un país petrolero”,   en una geografía caribeña,  bañada  por todos lados  del oro negro. No todo  está perdido.


En una nueva etapa histórica,  en un ambiente  de estabilidad, de recuperación y transición  hacia  la esencia del republicanismo, Venezuela está camino  de transformarse  en una nueva potencia petrolera mundial. Como  lo  ha señalado,  muy bien en muchas oportunidades,  Humberto Calderón Berti:   veremos el gran   boom  económico del mundo, bajo la impronta   del oro negro.   Comparto  ese entusiasmo y optimismo  de este gran venezolano sobre el  futuro de nuestro  petróleo y sus implicaciones  en  Venezuela, América Latina  y el mundo.


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