El 18 de octubre de 1945 y trascendencia Histórica
del Estatuto Electoral de 1946
(1946-2026)
Ramón Rivas Aguilar
A
María Corina Machado
Encarna
lo más hermoso de nuestra historia de
Venezuela: el republicanismo y la
Vuelta a una historia de resplandor civilista más
allá de las apetencias imperiales y
de la sombra del autoritarismo
Una musa que inspira los valores de la libertad, del federalismo, de la democracia, de la ética y del capitalismo
Una fuerza histórica, con el coraje, la
dignidad y la responsabilidad de conducir a la República hacia el porvenir
La historia y la providencia te acompañan en esta proeza
de recuperar la libertad y no habrá fuerza alguna de origen celestial ni terrenal que lo pueda impedir… Eres la historia de
Venezuela
Hasta la Revolución de Octubre la historia del
sufragio en Venezuela era la historia de su negación (valora Rodríguez,
Presidente del Congreso nacional, 16 de febrero de 1948). Una vuelta a la historia, una revolución copernicana,
nada que ver con las revoluciones clásicas al estilo del marxismo, del socialismo, del comunismo. Fueron los
comunistas, los medinistas, los neomedinistas con su literatura política, superficial y primitiva, que pretendieron negarle el carácter revolucionario al 18 de octubre
de 1945. Es decir, un golpe palaciego
que no provocó cambios estructurales en la vida nacional del país. Un denominador común, en el espíritu
historiográfico de esas mentalidades con
un profundo resentimiento histórico
contra Rómulo Betancourt y el partido
de Acción Democrática, el partido de masas más influyente en la historia política del siglo XX: Una revolución
en sintonía con los intereses del
imperialismo petrolero norteamericano. Un poco de historia.
Sí.
Fue una revolución política, una revolución copernicana, que significó por un lado, el inicio
del fin de una forma de ejercer
el poder bajo la impronta cesarista,
personalista y bolivariana, Y, por el otro, la restitución de la soberanía
popular, esencia del republicanismo, del liberalismo y del civilismo. Una nueva
forma de ejercer el poder desde una perspectiva liberal y democrática. En ese sentido,
una vuelta a la historia, un
giro, un
retorno similar a la célebre obra de Nicolás Copérnico La
revolución de los globos. Con cierto
grado de exageración e imaginación una revolución girando en si misma. Para
los ideólogos del cesarismo y del
gendarme necesario y del jefe único el centro
y motor de la sociedad. Para
los hombres del 18 de octubre de 1945, el cuidadano, como
protagonista y centro de la
sociedad, cuyo fundamento descansa en la soberanía popular y su institución la República. Dentro de ese
horizonte vital, el 18 de octubre de
1945, un retorno a la historia para rescatar
desde el presente una República respaldada por su fuente primigenia la soberanía popular, en el ánima de los
ciudadanos, que fue
secuestradas por los caudillos y
los personalistas, hijos del libertador. Un pasado, en manos de los enemigos de la República, que resplandece en el presente y se proyecta en el futuro el 18 de octubre
de 1945. Sin embargo, entre luces y
sombras, el siglo XX
el siglo republicano, liberal, civilista
y democrático transitó en las primeras décadas del tercer milenio hacia el
socialismo bolivariano, con su ideal comunal
y la demolición de la República.
Aún, así, el 28 de julio del 2024 y el 3 enero del
2026, dos fechas históricas, dos momentos
esenciales que de nuevo se asoma la
imagen copernicana. Hoy, la fuerza del
civilismo reclama el poder de la República, de la soberanía popular y del ciudadano. Vuelta a la
historia. El eterno retorno. Un giro. De allí,
la importancia histórica del 18
de Octubre 1945, al recobrar para la nación la República liberal y democrática que se había desviado históricamente por los
cultores del bolivarianismo.
En efecto. El golpe de Estado fue el medio
para alcanzar ese objetivo
histórico. En tal sentido, la
promulgación del estatuto electoral, en
el año de 1946, el instrumento que
permitió a los venezolanos, mayores de
18 años, escoger con plena libertad a sus
representantes ante el poder nacional,
con el fin
de promover una Asamblea Nacional Constituyente
y así echar los cimientos de una
Carta Magna para establecer las bases
de una República liberal y
democrática. Una conquista histórica que
le devolvió al venezolano el espíritu
republicano, su soberanía popular y
su papel estelar en el destino de su nación. En ese marco
histórico, por vez primera en la historia del sufragio en Venezuela,
los cuidadanos, mediante el sufragio popular, directo, secreto y universal, llevaron a la Presidencia de La República
al insigne novelista y civilista Don Rómulo Gallego. Ese
día, cambió la historia de Venezuela para siempre. Aún en los
momentos más difíciles que ha vivido nuestra historia no han podido erradicar
del ánima del venezolano su espíritu republicano. Hoy el destino de
una República vuelve a su historia, a su tradición republicana hacia un futuro de
libertad y restitución de su
espíritu republicano.
