Donald Trump y
la Restauración de la
Imagen histórica de Cristóbal Colón
Mensaje histórico a las
Américas
Ramón Rivas Aguilar
Una batalla
cultural en contra de los defensores de
los pueblos originarios y los herederos del Wokismo, del progresismo y del reseteo global.
Una nueva manera de mirar la historia de las
Américas en una perspectiva imperial con
raíces profundas en el alma europea.
La restauración del espíritu universal de la figura histórica de Cristóbal Colón, el
quijote de los océanos, en el ánima de Donal Trump, revela una señal, un horizonte y una esperanza sobre
la magia, el misterio y la belleza de
una nación y de una República,
impregnada biológica y
culturalmente de los ingredientes
vitales de la hispanidad. Sí. Los Estados Unidos, la España con su vasto poder
imperial y Cristóbal Colón en una unidad y diversidad, mutua inmanente, floreciente
de empresarialidad, de religiosidad y de
espiritualidad bajo la
impronta de los valores
Judeo- Cristiano, en la mirada del viejo Moisés, en la ruta de la libertad clave de la civilización Occidental.
Para bien o para mal, somos
hijos de la cultura griega, de sus mitos, de su ciencia, de su filosofía,
de la cultura romana, de su
republicanismo, de sus leyes, de la justicia y de la cultura Judeo-cristiana
como parte esencial de esa
gigantesca singularidad histórica, geográfica y cultural
del mundo de la hispanidad.
Por lo tanto, la iniciativa de restituir la grandeza
histórica de Cristóbal Colón, en el
espíritu de la nación más poderosa del mundo, en el centro de
Washington, una ciudad maltratada, deteriorada y destruida por unos facinerosos
y bandidos con el consentimiento del Partido Demócrata, significa una poderosa
señal histórica que anuncia para las Américas
el camino para recuperar
los genuinos valores de la
cultura Occidental, ante enemigos
peligrosos, nefastos y perversos que han utilizado todos los medios a su
alcance para erradicar
los principios de nuestra
civilización. En ese sentido, el
discurso magistral de Marco Rubio,
Secretario de Estado, en la Conferencia
de Múnich, una lección de filosofía de la historia enmarcada en el alma
de uno de los grandes filósofos de la historia
como lo es Hegel. Así, en los predios de
la sabiduría alemana, Hegel disertaba cómo
la historia universal transitaba del
absolutismo oriental a la cristianización y el camino de la libertad. No obstante, el mundo
moderno, con su reforma luterana, la
ilustración, el enciclopedismo,
la hegemonía de la razón contra la fe
cimentaron las bases del Estado laico,
cuyas consecuencias históricas
moldearon el ánima de los enemigos del cristianismo, como el liberalismo, el marxismo, la escuela
del pesimismo, del escepticismo, del
nihilismo, de todas las revoluciones
sociales del siglo pasado, con sus nuevos mutantes del socialismo del siglo XXI, del Wokismo, del progresismo, del reseteo global, del indigenismo, del africanismo,
del folclor tercer mundista, de
los defensores de las identidades y de los géneros trans, de los amantes de los pueblos originarios con la
inocente imagen de vivir entre
chozas, flechas, arcos sin los efectos
perversos de los contaminantes de
los fósiles convencionales que tanto
defendió la demócrata Kamala Harris. A esto, se agrega los profetas del mesianismo, del
fundamentalismo religioso y
teológico del antiguo Oriente con
la intención de inundar a Occidente con sus iglesias, sus mezquitas, sus divinidades y dioses con la complicidad de
los gobernantes y naciones de este lado
del hemisferio. En esa perspectiva,
la idea de embellecer estéticamente la imagen y el símbolo histórico
de Cristóbal Colón en el alma de un imperio como los Estados Unidos, es una muestra de la comprensión de los republicanos, sobre la
naturaleza histórica, geográfica y cultural de esa
gigante nación que no separa las raíces de la historia del vasto imperio español. Así, entonces,
las Américas, en la mirada
imperial, con el alma
histórica del imperio que
elevó la lucha contra los infieles
con su reino, con su espada, con su
cruz, con su biblia y
su oración alrededor del mundo. La Americanización y la españolización de las Américas, una mutua inmanente y una realidad cósmica
unida a la estatua de la libertad recorrerán el planeta junto a Cristóbal Colón. El
retorno del almirante de los océanos,
en la historia y la
geografía de los EEUU abre la
posibilidad intelectual de
comprender y de
interpretar una innovación
historiográfica de alcance global.
Una nueva historia de las Américas,
un paso hacia
la defensa de los valores de
la civilización Occidental y su proyección
en los próximos siglos.
