L. V. Mises (1881-1973): imposibilidad teórica del cálculo económico en el socialismo Las Américas por los senderos libertarios

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L. V. Mises (1881-1973): imposibilidad  teórica   del cálculo económico   en el socialismo

Las Américas  por los  senderos libertarios

 

Ramón Rivas Aguilar

 

Desde una perspectiva intelectual,  demostró   la imposibilidad del cálculo económico  en el socialismo (1920).  Es decir,   la tierra prometida,   un total  fracaso. El resultado  histórico,  el sacrificio de    más  100 millones de mortales.  Ganó la batalla  intelectual  al insigne  economista Keynes, en los años  treinta,  en la que se impuso   la cultura del subsidio,  la cultura del estatismo y todas   sus modalidades,  que  se vino abajo  en los años setenta, del siglo pasado, como todos   conocen.  El fin de la historia  abrió los senderos  de la democracia y el libre mercado.  Un  final feliz. No obstante,   salió de las aguas de los océanos,  el leviatán,  en los años terribles del covid, como también las imágenes  de la nueva utopía   de Sau pablo  y el Wokismo. A pesar de esa circunstancia tan dolorosa para el mundo,  despierta las Américas por estos días  tan maravilloso  que retorna  en  el  ánima de miles y miles  de individuos   la Acción Humana, el motor de la libertad y el orden espontáneo de mercado.


Se  desvanece  la bella utopía de ayer y de hoy, de las viejas escuelas comunistas y de los neo marxistas culturales, con  la  perversa  y nefasta imagen  de la   tierra prometida que entusiasmo por los años noventa  a los ilusos   del caribe y  a la gigante nación de Brasil


Los  entusiastas por la tierra prometida,  herederos  del buen salvaje y del buen revolucionario  y cautivados  por los  viajes de Colon  por la ribera  del Orinoco,   impregnados  por   la imagen  idílica  que retrata en su libro  el ginebrino católico, convencidos de que el socialismo   funcionaría sin  la propiedad privada. En ese sentido,  los planificadores de la utopía, los diseñadores del edén,   determinarían   qué producir, cómo  producir y para quien producir   sin   los mecanismos  de mercado.  Para estos políticos e ideológicos,  viable el cálculo económico  sin un sistema de precios.  El siglo  XX,  el siglo de las revoluciones sociales,  con  los signos   de la hoz y el martillo,   el intento histórico   de unos revolucionarios  por suplantar a través de la planificación  centralizada  la acción del estado  la acción   de los individuos. La  consecuencia histórica  de  imponer el socialismo   a través   de la violencia y barbarie  la bancarrota  material  y cultural  de esas  naciones,  con el  afán  de embriagarse   con el  perfume inocente  que se desprende de  los bosques salvajes,  con un costo humano  de más 100 millones de muerte.  Una tragedia  histórica  en el  siglo pasado. La instauración  de un estado totalitario con la pretensión de   suprimir  del ánima de los individuos los valores    de la libertad,   del capitalismo, del  libre mercado,  responsables de todos los males que  padece   el mortal  en la tierra. El camino  la llegada  de un mesías con  la  tabla de la salvación:   el comunismo  que    garantizaría la dicha eterna  en la mirada del hombre   que produjo    la obra    que   liquidaría   a la burguesía   en el planeta: el capital de MARX.

 

Sin embargo,   todo se vino abajo.   El fin de la historia despertó    el fervor libertario,   el libre mercado, el capitalismo,  en un planeta asediado por el socialismo el intervencionismo,  el planismo, el estado  bienestar, el       comunismo, el estatismo,  que   asfixió  la acción humana,  la única  que produce riqueza  en un ámbito de libertad y de libre mercado.  El entusiasmo   libertario   se esfumó repentinamente.  Retorno  del estatismo  en el mundo  europeo y americano.  En el tercer mundo  se irradio la el signo del socialismo del siglo  XXI. Vuelta con espíritu renovador   el progresismo, el wokismo,   la agenda 30-30,  los salvadores de la tierra,  unos corderitos,   con   la mochila del socialismo, del estatismo,   con  la   perversa y perniciosa   tabla de postulados para  instaurar un gobierno   mundial   con el fin   organizarle  la vida   material y cultura a cada individuo  del planeta Una estupidez   humana  que no tienen  la menor  idea   de lo que ha representado   la libertad  para  el hombre en la historia que  se ha sacudido todo  tipo de poder que quiera manipular   a los seres humanos. Ni la menor idea. Ni con el post-humanismo, el transhumanismo,   con la inteligencia artificial, con el mundo    de los roboides y humanoides,  podrán dominar   los misterios, la magia y  la riqueza del espíritu  humano   como fuente fundamental de la riqueza material y cultural que deriva    de ese bello postulado  de la escuela austriaca: El individualismo  metodológico.  La acción humana.  El  hombre   actúa por naturaleza. De ese comportamiento  individual   se deduce    lógicamente  la ciencia económica  sobre la base la libertad  y  el mercado   que se desenvuelve   sin  el socialismo,   el estatismo y la planificación.


Dentro  de esa perspectiva,  se comprende   la razón del desprecio de los políticos,  de  los ideólogos   e intelectuales, de los socialistas, de los comunistas,   de los estatista y de los planificadores contra  el más grande economista de todos los tiempos: L. V. Mises. El economista   que dio la batalla  intelectual  de mayor   significado histórico en el siglo pasado,   contra  todas las escuelas del pensamiento económico  que   justificaron el  rol del estado como  el  órgano   garante   del funcionamiento   del socialismo y del capitalismo.  Es decir,    la planificación  como  la herramienta para    corregir los fallos de mercado  en el mundo del capitalismo   y echar  los cimientos  del socialismo. El resultado   histórico,   el fracaso de ambos modelos   a lo largo  del siglo xx.  Fueron las universidades  más prestigiosas de los sistemas capitalistas, socialistas y comunistas del mundo, los formadores de generaciones y generaciones de economistas,  con la misión  de    establecer las bases del estatismo, del intervencionismo y la planificación   en el eje del desenvolvimiento   de la economía.


Por tanto, con Mises las Américas   comienza la ruta  del conservadurismo, de la derecha,  de la    era liberal: republicanismo, libertad, liberalismo,  democracia, federalismo y libre mercado.


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