Mi tía
Francisca y las andanzas de
Fidel Castro en Sierra Maestra
Ramón Rivas Aguilar
Tendría aproximadamente once años, cuando escuché por
vez primera el nombre de Fidel Castro, en la meseta de los truenos. Por
esos días, mi tía Francisca de
“Destruir a Chapita es tarea
inmediata de la revolución cubana y la democracia venezolana”
“Arepas y mondongos han sido
plato favorito de Fidel”
“En el Ávila viviendas para
campesinos y no teleféricos, exclamó Fidel Castro”
“Fidel Castro enamorado en
Caracas de una hermosa y elegante muchacha. Jamás había una mujer más bella,
exclamó- Pero ratificó que, no proyecta casarse. Lee con frecuencia a Rómulo
Gallegos- odia las medallas, ama la justicia y no quiere hablar de su primer
matrimonio.”
“Fiesta bailable hoy en
Caracas amenizada por Rolando
“El barbudo de Sierra
Maestra presencia lucha libre en el Nuevo Circo”
“Pereció el enano Maldonado
al rodar por un barranco”
“Alerta Caracas sesenta
perros no localizados constituyen un gravísimo peligro”
“El barbudo, personaje del
día, se pela y afeita”
“Pújalo Fidel gritó un
caraqueño en el silencio”
“Chapita se arma por temor a
que se extienda revolución cubana su país, adquirió doce Vampiros y quince
dráculas y catorce Frankenstein”
En fin, Fidel Castro en algunos de esos días en la
eternidad devorará las memorias de este titán de América Latina, libertario,
anticlerical, antiimperialista y enemigo de todo tipo de dictadura, que hizo
de su obra literaria e histórica el retrato de ayer, de hoy y del futuro
del cesarismo y del liberalismo.
