Carlos Rangel: del Buen Salvaje
al Buen Revolucionario
(1976-2026)
Ramón Rivas Aguilar
A
María Corina Machado
La mujer más importante de la
historia de Venezuela (Elías Pino
Iturrieta)
La Juana de Arco del Caribe
(Carlos Ruckauf)
Encarna el espíritu republicano, liberal, civilista,
democrático, federal, el libre mercado,
el libre comercio, el capitalismo libertario. Revela
en su ánima una fuerza moral, una fuerza política, un liderazgo
decente y responsable ante el
destino de una nación que despierta por vez primera en la
historia del proceso histórico
venezolano el camino hacia una auténtica revolución liberal y con repercusiones
significativas en el escenario
mundial (Ramón Rivas Aguilar)
Hoy se puede afirmar que estamos ante el
inicio del fin del buen salvaje y del buen revolucionario y la
génesis de una revolución liberal en la provincia
de Venezuela con impactos de importancia política en el mundo. Carlos
Rangel, uno de los intelectuales más prestigioso de la historia del pensamiento liberal de la
Venezuela del siglo XX. En efecto. Su
obra cumbre, su obra intelectual,
Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario, publicada,
en el año de 1976, en la Francia
de la ilustración y de los
enciclopedistas, la cuna de las revolución sociales que desencadenaron eventos históricos que cambiaron el espíritu de la historia universal y la
Francia del siglo
XX, cuyo desarrollo
cultural tuvo influjo en la
conformación de ideas y creencias en la historia del pensamiento
latinoamericano. Esta obra, con prólogo, del
intelectual francés, Revel, en el seno
del alma del gran Voltaire, para la izquierda marxista, dogmática e
intolerante, constituyó lo más subversivo y peligroso que se haya escrito contra los mitos
y relatos que se tejieron
alrededor de las causas que provocaron el atraso histórico en América Latina, cuya responsabilidad, según ellos, se debió al
perverso y nefasto imperialismo
español, británico y americano . En efecto. Todo cambió cuando el invasor extranjero pisó estas tierras sagradas, con la mirada inocente
del buen salvaje, en esa Arcadia que murió en el tiempo. Así, se inició la tragedia
histórica para Latinoamérica desde 1492
hasta el día de hoy. No obstante,
entre las entrañas de ayer y hoy se erige
el buen revolucionario que pretende devolverle a los indígenas, africanos y a otros, el paraíso de las flores y aguas de
los ríos, de los mares y
de los océanos. Una falacia histórica. Sin embargo, alimentó los cimientos
originarios de una identidad
alterada por los ritmos de la historia de los imperios. Vuelta a la madre egea, el grito de los resentidos revolucionarios que
desprecian la democracia, la libertad, el capitalismo, convencidos de que el
subdesarrollo de esas naciones se debe
al dominio imperial de los Estados Unidos, en esas regiones en que el
gigante del norte se enriquece.
Pues, bien, Carlos
Rangel, en su libro Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario, a lo largo de
casi cuatrocientas páginas, con
espíritu crítico desmonta en cada capítulo con argumentos
históricos y una lógica rigurosa los
mitos y relatos que construyeron teólogos, sacerdotes, sociólogo,
historiadores, economistas y unas
minorías de resentidos con complejos de
inferioridad, frente a la grandeza histórica de los grandes imperios. Entre luces y
sombras, según los críticos
del imperialismo, fue lo que
provocó el atraso material y espiritual de los pueblos
latinoamericanos. Es decir, una
comparación histórica en que se devela las propias fuerzas
de esos imperios para impulsar su
prosperidad material y cultural. Y, del
otro lado, los países latinoamericanos, que entre la barbarie, la violencia, las guerras civiles, las revoluciones, los caudillismos, los
personalismos, los militarismos, los
gobiernos dictatoriales y totalitarios, explican la tragedia
histórica que ha vivido nuestras
naciones por más de doscientos años. Nada que ver con el imperialismo, con el
dependentismo, en la mirada
intelectual de Carlos Rangel. Por supuesto, en su libro no niega
que esos imperios no hayan creado situaciones dolorosas para el mundo
latinoamericano; pero decir que ellos
son pobres porque esas naciones extraían el excedente económico y, como consecuencia la
prosperidad en esos imperios, es una
errónea creencia histórica. Por ello, es interesante examinar en algunas
páginas del libro de Carlos Rangel, cómo y
de qué manera una de las grandes figuras
de la historia universal, el venezolano
Don Francisco de Miranda, el primer latinoamericano
que viaja a los EEUU, en su diario describe
una pincelada histórica extraordinaria sobre las razones que explican el grado de prosperidad material y cultural de las treces colonias. En otras palabras, para uno de los héroes de
la Revolución Francesa fue un conjunto de virtudes cívicas, democráticas y empresariales la clave
de esa riqueza que con el tiempo
convirtió a los EEUU en la potencia más poderosa de la historia de la humanidad. En ese sentido, una
relectura de la obra de
Carlos Marx, de vital importancia para entender lo
que afirmó sobre la grandeza histórica
del capitalismo en la evolución de la
humanidad. En los clásicos del marxismo, una defensa del
libre mercado y del libre comercio. Una
reflexión de tal magnitud intelectual, quedó en el olvido de una izquierda tropical,
ignorante y trasnochada. Aún persiste el
olvido. Por tanto, un genio de la historia
que hay recuperar para los nuevos tiempos en que los vientos
liberales soplan en las tres América.
Sí. Don Francisco de Miranda, en la nueva historia de Venezuela que comienza a escribirse a partir
del 3 de enero del 2026, como
una fuerza poderosa de la historia se
constituía en una auténtica
Republica liberal, que asomaba
en su silencio vital el intelectual Carlos Rangel, en aquellos días del año de 1976, en la
que los barbaros de la izquierda marxista, en la UCV, el corazón del saber, en donde su libro del Buen
Salvaje al Buen Revolucionario
fue destruido entre el fuego. El dogmatismo y la intolerancia de aquellos
revolucionarios, que comprendieron que
sus días finales estaban cerca: moría el
edén y la pasión revolucionaria. El
libro de Carlos Rangel
los dejó sin aliento histórico y en
ese mismo año moría el padre del comunismo chino. Reformas
liberales despertaban en el gigante
imperio celeste, los caminos hacia el capitalismo. Al mismo
tiempo, en Venezuela se nacionalizaba la
industria petrolera y se diseñaba
con el quinto plan de la nación un modelo de capitalismo de Estado
empresario y conductor del desarrollo nacional.
De igual forma, el
tercer mundo se agigantó con el
nacionalismo económico y
petrolero, el estatismo y el
intervencionismo. Una explosión estatista a escala universal, en el momento en la que un intelectual
venezolano, Carlos Rangel, publicó una visión filosófica e histórica sobre el fracaso de América Latina y parte del mundo, en manos de
la mentalidad y la praxis del estatismo
y sus modalidades. En ese instante vital,
vio en el horizonte el camino liberal la alternativa histórica
ante aquella pesadilla política e ideológica que ocultaba el buen
salvaje y el buen revolucionario: el fin
de la democracia y el capitalismo. Un héroe de la libertad, con un coraje intelectual, un solitario, en el
olvido, como Mises y Von Hayek, dio inicio a una gigantesca batalla
cultural contra todos los mitos que se
construyeron para justificar el atraso histórico América Latina, como
resultado del imperialismo y del capitalismo. Un gigante del pensamiento
liberal y libertario, una fuerza moral, un hombre que vio el futuro liberal de
América y del mundo, hace 50 años.
En consecuencia, Carlos Rangel, y su obra magna Del buen Salvaje
al buen Revolucionario (1976), un ensayo filosófico y la primera
interpretación de la historia Contemporánea de América Latina, en palabras de su prologuista, J.F. Revel. En tal sentido, la cumbre de un intelectual que desmontó de forma sistemática una mentira histórica que
alimentó el odio contra la España
imperial, británica y americana, como los responsables del atraso histórico de Latinoamérica. Al cesto la idea que del buen
salvaje y el buen revolucionario en ese
afán de recuperar para la América profunda el edén,
el paraíso y muerte para la democracia, el capitalismo, el imperialismo.
Fue el che, el medico argentino, la
última esperanza milenaria de los
revolucionarios para retornar al
paraíso. El estatismo, el intervencionismo,
el socialismo, el comunismo, el colectivismo, el indigenismo, el
africanismo, el tribalismo de los pueblos originarios quedaron en el pasado. Hoy,
las tres Américas, el parto histórico que está desencadenando las fuerzas políticas y morales del resplandor liberal. No hay
evasión posible.
