3 de Enero del 2026: Reinvención de la Republica Liberal y democrática y el fin del Socialismo bolivariano del siglo XXI

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3 de Enero  del 2026: Reinvención de la  Republica Liberal  y democrática y el fin del Socialismo bolivariano del siglo XXI

 

Ramón Rivas Aguilar

 

 

Eterna gratitud a los EE.UU.,  al imperio, a Donald Trump,   a Marco Rubio,  a los republicanos  y al  espíritu libertario  del pueblo  americano que cautivó  y fascinó  a uno de los grandes héroes  de  la libertad de la historia universal: Don Francisco de Miranda. De Bolívar  a  Santander (1825): “Mil veces (he estado a punto) de escribir a usted  sobre un negocio arduo, y es: nuestra (América). No puede subsistir  si no la toma  bajo su protección  la Inglaterra;… Si nos ligamos  a Inglaterra  existiremos, y  si no nos ligamos  nos perdernos infaliblemente (En: Carlos Rangel. Del buen  salvaje al buen revolucionario. Monte Ávila Editores. Caracas, 1981. p.109).


Así, el 3 de enero del 2026, una fecha  histórica de importancia  política  como lo  fue la figura de  Bolívar, la de  Francisco de Miranda,  la de la emancipación, la  del petróleo, la de la  Venezuela del siglo  XX,  la de la creación de la OPEP (1960), y la de la Conferencia del Mar(1974).  El inicio del fin de los vastos imperios  y de las  naciones  satélites, enemigos de Occidente, de espíritu  mercantilista, rentista y extractivita que demolieron las bases  de  la  república liberal y democrática y empresarial  con el fin de establecer  un Estado comunal como expresión política e  ideológica  del socialismo del siglo XXI e inspirada en el foro  de Sao Pablo(1995).Tres décadas después, todo se vino abajo. La España hispánica   resplandece  en el marco  de la democracia y el capitalismo.  Solo agoniza Brasil con Lula y   Cuba y Nicaragua en sus últimos días. Las Américas, ahora es el  escudo de la libertad   y la empresarialidad como el camino para la prosperidad de las naciones.


Por tanto, Venezuela  se encamina hacia una auténtica  Republica de ciudadanos. Para ello,  es vital  elecciones libres para escoger una nueva figura en la  Presidencia de la Republica  con el   propósito sagrado de regir los destinos de una nación  que lleva en seno   su amor por la libertad. En ese sentido, la  providencia  y el destino  histórico  colocan a María Corina Machado como la fuerza política y moral para reinventar la Republica  liberal, civilista, democrática, federal y  capitalista. Constituye la fuerza motriz  de la libertad  y la empresarialidad  sin los  atavismos  que se desprenden  de la cultura del subsidio, del estatismo y el intervencionismo. Democracia y empresarialidad,  la gran revolución republicana  y liberal  de estos últimos tiempos en un país como Venezuela con  impacto significativo en el escenario mundial.

 

De esta manera, el 3 de  enero  una fecha histórica,  cuyas consecuencias políticas  son   significativas  para el destino vital  de la Provincia de Venezuela, con repercusiones de importancia capital  para   la civilización Occidental. Por un lado,  el inicio del fin de un modelo político e ideológico de carácter totalitario, con  el efecto perverso y nefasto que el país  ya  conoce. Por  otro lado,  emerge el resplandor  republicano  que marca el futuro  de la nación  del insigne  Prócer  de la emancipación Juan Germán  Roscio. Un  impacto que irradia  de entusiasmo libertario  los senderos democráticos de las tres  Américas. Al mismo tiempo,  el inicio del fin del estatismo, del intervencionismo,  del socialismo, del comunismo,  del colectivismo y del comunitarismo. Sí. Entre luces y sombras,  en un marco institucional transicional,    se desmantela el viejo poder  de la hoz y el martillo  y  se impulsa  la apertura y la reforma  para echar andar   la arquitectura del nuevo poder  del   republicanismo, del liberalismo,  de la democracia, del capitalismo,  bajo la impronta  del vasto imperio americano. Un proceso complejo,  con   sus aciertos, alcances,    contradicciones y paradojas,  como son todos los eventos históricos. No somos ángeles. Somos mortales. Estamos  en presencia de un Estado Tutelar,  en  un ambiente  complejísimo de  corporaciones, de grupos de intereses y lobby   que   se enfrentan en torno  a cuál debe  ser el mejor camino para nuestra nación: los negocios o la   democracia.   Una lucha a muerte en el seno  del más grande imperio de la historia de la humanidad.  Venezuela el epicentro  de las  gigantes  luchas de intereses, una geografía que  está  modelando   el sentido histórico   de la  cultura Occidental.  Venezuela, la pequeña Venecia, entre las aguas del lago, del Caroní y del Orinoco, entre las dunas, las costas y las montañas, constituye una disputa entre las potencias, los imperios y corporaciones. Fantástico, maravilloso,  en palabras  de uno de los grandes   héroes de la  libertad en la historia  civilización occidental: Donald Trump. En esa dirección, otro de  los gigantes de la libertad de las tres América,  el Secretario   de Estado, Marco Rubio,   una figura  política   destacada en el escenario global,  en defensa de la libertad  contra todas esas   mareas ideológicas de origen  terrenal y celestial en contra de  la nación que ha  modelado la vida  material y   espiritual   de la cultura Occidental.

 


Para bien  o para mal los EEUU,  la nación más poderosa   de la historia universal,  con una gigantesca supremacía en el campo  de las energías, de la ciencia y la tecnología y en lo militar, con un   avance extraordinario en el ámbito nuclear y la inteligencia artificial,  con una marcada influencia  de la geopolítica del petróleo, en el norte de África, en el Medio Oriente,  en  Canadá  y México. En esa esfera de influencia, Venezuela, la Venezuela de las energías,  el gran socio histórico,   para las  próximas décadas.  Hoy,  bajo el poder de la fuerza política, militar y geopolítica bajo la forma de un  Estado  Tutelar,   con una estrategia  de tres fases,  que  en perspectiva representa   la muerte   del viejo orden político   y   los primeros pasos  hacia un proceso transicional  que  delineará   los primeros signos  del republicanismo, del liberalismo,   de la democracia, del federalismo,  del capitalismo del libre mercado. Entre  la confusión, el desconcierto,  las contradicciones y las paradojas,  una lucha histórica entre la vieja forma   de ejercer el poder, la economía, la política  y la cultural   y el nuevo orden  republicano y capitalista, que se  refleja en seno   de la Provincia de Venezuela  y la Casa Blanca.  


Por tanto,  la  solución histórica  entre esa contradicción y paradoja,  producto de esa pugna   entre intereses políticos, económicos y culturales,   entre   los grupos y clases sociales en el interior  del país y la Casa Blanca, existe la imperiosa necesidad política e institucional  de   establecer el cronograma   para iniciar la campaña presidencial en el 2026.  Es de una importancia histórica,  que los venezolanos elijan libremente al presidente de la República, cuya responsabilidad  política  es la  de  constituir una auténtica República liberal, civilista, democráticas,  federal,  capitalista, de libre mercado,  una auténtica Republica de ciudadanos,  en la  que cada uno   asuma su destino vital, el compromiso individual y colectivo,  para   impulsar   la acción humana,  libre,  sin  miedo,  sin coerción, sin intimidación y sin chantaje. En otras palabras,  un ciudadano libre   que  expulse de  su ánima la  cultura del subsidio  que convirtió a los venezolanos por más de   casi tres décadas en mendigo, esclavo y  siervo del estatismo y del intervencionismo. Así,  en el marco  de instituciones libres se potenciarán   las fuerzas  productivas y las relaciones de producción de la nación,   con apertura y reforma,  junto con los estados unidos,  el gran socio histórico, las dos grandes potencias energéticas del planeta,  la locomotora   de la economía   en un mundo globalizado e interconectado. Sí. Republicanismo y energía,   en un mundo libre que  tendrá unos impactos  gigantescos no solo en  las tres Américas sino en el mundo.


En esa perspectiva,  una República de  ciudadanos, con un Estado minárquico,  cuyo  objetivo  es  proteger  los derechos naturales del hombre,  liberándolo del peso del estatismo y el intervencionismo con el objetivo de impulsar el crecimiento económico    no con alcance nacional y mundial. Así, la Casa Blanca,  con sus elites políticas, económicas, empresariales marcan el camino hacia una  Venezuela democrática y libertaria como la alternativa histórica que impulsará un marco de   instituciones libres que potenciará toda la riqueza del capital  humano y natural con efectos extraordinarios en la vida económica nacional y mundial.  


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