Como conocí Adam Smith (1723-1790)

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Como conocí  Adam Smith (1723-1790)

 

Ramón Rivas Aguilar

 

Por más egoísta que quiera suponerse al hombre, evidentemente hay algunos elementos en su naturaleza  que lo hacen interesarse  en la suerte de  los otros de, tal modo, que la felicidad de éstos le es necesaria, aunque de ello nada obtenga al no ser el placer  de presenciarla (Teoría de los sentimientos morales, 1759)

 

No es la  benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero lo que nos procura Nuestra cena, sino la atención que ponen ellos  a su propio beneficio (la riqueza  de las Naciones, 1776)

 

 

Corría los años  setenta. Eran los años dorados,  los años  de la rebelión estudiantil, que perturbó la paz   de los burócratas y  de los tecnócratas amantes  del socialismo y del capitalismo.  En esos días,  el destello del sol de los  venados,  en la  Cordillera   de Mérida,  bajando a la Ciudad,   por la Avenida  de  Universidad, en una de sus  aceras, en su orilla,  la vieja Facultad de Economía. En el fondo  de sus pasillos,  en la entrada   de  uno de sus salones,  la figura portentosa   del economista  escoces Adam  Smith. Sí. Allí, lo conocí. Un joven economista y abogado, entusiasta, Asdrúbal Baptista, disertaba sobre  La  Riqueza  de  Las Naciones, obra cumbre en la  historia  de la literatura económica  universal. Así, quedé envuelto en la atmósfera de la Riqueza de las naciones de Adam Smith: el hombre que  develó  el fundamento   último  de la riqueza de las naciones con su célebre  teoría   de la mano invisible. De esta amanera, comprendí la intención de los insensatos ideólogos que fantaseaban con la ilusión de la tierra prometida y su intención de destruir  la mano invisible. La historia ha demostrado la tragedia y el fracaso del socialismo que ha sumido a la humanidad  en una gigantesca tragedia histórica con millones de muertos  y la destrucción de riqueza de las naciones. De igual modo,  en las democracias surgieron  las banderas    del estatismo,    con el célebre   manual   para los políticos que proyectó en  su obra magna  el maestro Keynes. Hoy, todo ello se traduce en la tesis  del reseteo global que todos conocemos. En todo caso,  Asdrúbal Baptista,  un economista y abogado, estudioso de la economía venezolana  y con aportes   en el campo de la teoría  de la renta  y en  la historia cuantitativa   de la economía nacional en aquella época impregnó  en  una generación el alma  de un economista, como Adam Smith,   padre  de la economía política,  del capitalismo, que hoy muestra   su vigor y  dinamismo y que ningún modelo  alguno podrá superar. Sin embargo,  en esa trayecto  vital  sobre  su   preocupación central por    examinar el origen y  el destino   de la renta   petrolera,  en la Provincia  de Venezuela,  entre otras cosas, escribió   un ensayo valioso sobre  el carácter científico  e histórico   sobre   el pensamiento  económico  de su maestro  Adam Smith. En otra palabra, en los años ochenta, la Corporación de los Andes y el CDCH-ULA,   publicó  dicho  ensayo,  que reveló su capacidad,  su   conocimiento  y  su   disciplina científica  en torno  a  la obra compleja   del economista de escocés.  El tema central  del ensayo  descansa  en el rol de   la ciencia y la historia, en ese   entramado  del mundo  material   que examinó   el padre  de la ciencia  económica moderna.  En efecto. El Sistema Intelectual de Adam Smith: Ciencia e Historia (Mérida, 1980.358 p.).   En esas líneas, una descripción  sistemática   sobre   la naturaleza  de la ciencia, su objeto y su método para abordar    la economía  desde una perspectiva científica  y su desenvolvimiento como proceso histórico.  No tengo la menor duda, una obra única en la historia intelectual de la Venezuela del siglo XX.Una  referencia historiográfica,  un camino   para quienes tienen preocupaciones por  el estudio  de  la economía. Esta obra, trasciende la mirada  economista  y mecanicista,  en estos tiempos   de tanta complejidad,  donde  la   dinámica de la economía  se reduce  a simples análisis técnicos y operativos  sin el calor de la acción humana. Es decir, la economía, como totalidad,  bajo la impronta de una  filosofía moral,  el camino verdadero  para un análisis   de los fenómenos  económicos  desde distintas perspectivas y miradas. Dejar en el olvido, el  economicismo, el reduccionismo y   cientificismo.

 

Hoy, se conmemoran trescientos años de la publicación de La riqueza de las naciones de Adam Smith (1776-2026), la obra magna de la literatura económica  de la historia de la humanidad. Esta celebración es especialmente significativa para que los jóvenes economistas puedan examinar el mundo económico de hoy, interconectado y globalizado,  más allá  de su visión  mecanicista, economicista y tecnocrática desde una mirada  de la filosofía moral que cautivó y fascinó la vida intelectual, filosófica y religiosa  de Adam Smith.  



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