Dialogo Imaginario entre
Simon Bolívar y Perro Nevado
Ramón Rivas Aguilar
Perro nevado: tengo
alrededor de mi cueva dos gigantes de este bello universo: mi fiel amigo Simón
Bolívar y mi temido amigo Juan Vicente Gómez. El primero, desafió y derrotó al
más grande imperio de la época moderna: La España de nuestros abuelos. Y el
segundo, erradicó el caudillismo y sentó las bases de un estado moderno.
Perro nevado: Bolívar, mi
amigo y mi amo, cómo es posible que tu imagen haya sido objeto de tantas
falsificaciones y distorsiones a lo largo de la historia universal.
Bolívar: Amigo de las
gigantescas gélidas montañosas de Los Andes, se debe a los caprichos y
ambiciones personales de unos cuantos para obtener privilegios y fortunas.
La demagogia la arma poderosa para
atraer la inocencia de las multudes contra
los hombres que producen
riqueza para todos. Sí. Ser rico es malo; ser pobre es bueno. Por lo tanto, son
unos explotadores y, como consecuencia hay que expropiar sus riquezas
y distribuirla a través
de los modelos políticos- económicos
de origen comunal. El resultado
final: riqueza para la nomenclatura y la red de intereses de compinches, amiguismo y clientela. La
historia de las revoluciones del
siglo xx y la mutación en el socialismo del siglo xxi, el mismo patrón.
Perro Nevado: Entonces, tu
nombre en boca de los demagogos, caudillos y militaristas, es para usufructuar
el poder con fines populistas y clientelares.
Bolívar: Así, es. No es otra
cosa amigo mío. Tú en tu cueva eres digno de los dioses y de los sabios de este
universo. Tu espíritu enaltece la grandeza de la naturaleza. Eres como mi gran
maestro Simón Rodríguez, un explorador
del reino de la naturaleza con un
olfato y un oído que percibe los
olores y los sonidos maravillosos de la
magia, la belleza y el misterio
de todo cuanto existe en el
universo.
Perro Nevado: Gracias
maestro por tan hermosísimas palabras. Pero me sorprende cómo la historia de
nuestros gobiernos en nuestro país viven de tus hazañas para alimentar las
arcas de la clientela y del amiguismo. Sin embargo, los rusos, los vietnamitas,
los chinos, cubanos y los latinoamericanos
usan tu figura y tu pensamiento para combatir al capitalismo norteamericano e
instauras el reino de la justicia en la tierra.
Bolívar: No te lo creas. Un
mito que duró unas cuantas décadas y mira como sus
cimientos se desmoronaron en segundos.
Perro Nevado: ¿Cómo?
Bolívar: El marxismo y mi
imagen contribuyeron a la conformación
de una burocracia estatal, política y de
partidos sobre la base de un
sistema totalitario. Es decir, cuando
se desmoronó la utopía afloró la podredumbre, la
descomposición, la corrupción, la miseria y la animalidad del hombre.
Perro Nevado: ¿Qué hacer
entonces?
Bolívar: no soy el camino ni
el sendero para redimir al hombre y a los pueblos de las fuerzas de los grandes
imperios. Sólo soy una voz que como diría el amigo Lapo, imitando a José Ortega y Gasset con su frase "Yo
soy yo y mi circunstancia": abrí una posibilidad a Hispanoamérica. Pero
cuidado amigo Nevado: fíjate que las dictaduras de izquierda y de derecha se
embriagan y disfrutan con placer en nombre del Libertador Simón Bolívar. Mira,
para estar más claro, los hombres y las sociedades siempre encontrarán el
camino para enfrentar cualquier fundamentalismo de cualquier naturaleza. La
historia universal revela ese camino. Es la lucha, la sabiduría, la resistencia
y el silencio para transformar la iniquidad en ley y justicia.
Perro Nevado: Bolívar, esa
otra idea que maneja los atolondrados del trópico de que tu fuiste un enemigo
acérrimo de los imperios. Es cierto eso, cuando reviso tu correspondencia
pareciera muy ambigua y contradictoria tu posición frente a los colosos.
Bolívar: Vanidad y soberbia
de quienes quieren vivir de mis triunfos. Todo juego de palabras, amigo Nevado,
oculta profundos intereses personales. Sobre esto, no han leído a Lenin ni a
Marx, ni a Stalin ni a Mao. Mira, no han leído la carta de Jamaica.
Perro Nevado: perdóneme mi
general, acaso ese documento dice cosas interesantes para que los atolondrados
del trópico se aquieten.
Bolívar: En ese documento
señalo, por ejemplo, no éramos libres para explotar a nuestros propios
esclavos. No podíamos establecer libre comercio con Inglaterra. Para ganarme el
espíritu arrogante del imperio inglés le dejé este manjar: tómense Nicaragua,
Panamá y las riquezas mineras para que hicieren un vasto mercado mundial.
Perro Nevado! Caramba mi
General! Pero usted les está señalando a los países de Hispanoamérica el camino
de la mundialización y la globalización.
Bolívar: creía en un
proyecto liberal y no teníamos otro camino que acogernos al proyecto inglés. De
repente aparece una figura gigantesca de la geografía andina y pregunta a
Bolívar ¿Padre mío cómo es eso de que la
mundialización y la globalización apareció en la década de los ochenta y
noventa para algunos analistas y expertos europeos, tercermundistas y norteamericanos.
Bolívar responde a Juan Vicente Gómez, lo siguiente: "No estudian y no
tienen el espíritu de los grandes pensadores e historiadores de este planeta.
Viven del inmediatismo para hablar necedades de estos fenómenos tan
interesantes como lo es la globalización. Mi amigo y General Juan Vicente
Gómez: la mundialización es tan antigua como la historia económica del hombre.
Perro Nevado: Mi General: ¿Es
cierta esa otra famosa frase que usted dijo en contra de los Estados Unidos en
1829?
Bolívar! Claro! La dije. Pero
no dicen también que me fascinaba a esos grandes imperios por su orden, por su
espíritu libertario y democrático y de la fabulosa riqueza que producían con el
trabajo. Muchas veces se lo manifesté a Santander que dejáramos esos discursos agresivos e infantilidad
izquierdista contra el imperio americano y el imperio inglés. Debíamos aliarnos
con ellos para derrotar al imperio español y así establecer un nuevo orden para
los americanos y las potencias internacionales.
Perro Nevado: creo que
fuiste un hombre ligado a las fuerzas modernas que estaban transformando las relaciones
políticas, económicas internacionales de aquella época.
Bolívar: Por supuesto; fui
un hombre de estado que debía estar atento a esos cambios y buscar la manera de
cómo participar en forma inteligente, pragmática y de sentido común en ese
mundo que estaba desenvolviéndose velozmente. Fíjate muy pocos leen mis cartas
en la que iba examinando desde 1815
hasta 1829 los pasos de ese gigante monstruoso de la monarquía absoluta como
fue la Santa Alianza que derrotó las fuerza progresistas de la revolución
francesa en la figura de Napoleón Bonaparte. Imagínate una alianza de esa
naturaleza en la cual Prusia, Rusia, Austria, Inglaterra, Francia y España
querían retornar a las viejas ideas del absolutismo y de la teoría del derecho
Divino de los reyes. ¿Cómo quedábamos nosotros? ¿Jugábamos aquí; nos movíamos
por acá; avanzábamos y retrocedíamos; olfateábamos las propias contradicciones
en la Santa Alianza; buscábamos auxilio por este lado y por el otro. Hay que
ver cómo teníamos que movernos ante ese poderío de la Santa Alianza. No
inventaba recursos retóricos y atolondrados para combatirlos sino cómo era que
mi pragmatismo y mi sentido común me obligaban a moverme en ese proceso tan
complejo. Mira, perro Nevado y dile esto a Juna Vicente Gómez, fui un hombre de
Estado y no un hombre de gobiernos ni de
personalismos. Yo siempre estuve convencido que los imperios y la Santa Alianza
sentía un profundo respeto por Simón Bolívar. Mi estilo político y la forma
como veía el mundo de las relaciones
internacionales, eso les impresionaba.
Perro Nevado: es decir, mi
general, usted fue un hombre de sus circunstancias y tenía el sentido de las
oportunidades políticas e históricas.
Bolívar: Sí, creo que fui un
hombre que supo entender al máximo las circunstancias históricas en la que se
movía América y el mundo para aquel entonces. Me acojo a la frase que tanto le
fascinaba a Alfredo Manero, a la Lapo y
a Antonio Vale: Yo soy yo y mi circunstancia.
Perro Nevado: Uno de los
temas que más me ha inquietado y que medité a partir de aquel bello encuentro
en Mucuchñies fue el tema de la esclavitud de los negros en la Provincia de
Venezuela. ¿Qué pasó por tu mente?
Bolívar: Mira Nevado, yo no
vengo de un bohío ni de una choza. Mi cultura, mi espíritu y mi vida, fue el
resultado de una familia ligada a la riqueza y al prestigio de la época
histórica, yo vengo y tengo profundas raíces de la riqueza de los mantuanos. Me
pertenezco a ella y me identifico con ella. Sentía terror por el desorden, el
caos, de la guerra social en nuestra provincia. Sé que los pardos y los negros
esclavos atizaban odios de razas. Nunca compartí eso. Nunca creí en esas
infantilidades de una izquierda tradicional tercermundista que el problema se
resolvía a través d ellos conflictos y la violencia social. Eso nunca ha
conducido a nada. En cuanto al tema de los esclavos sólo propicié su liberación
con propósitos emancipadores. Nunca plantee su abolición. Eso era contraproducente a mi clase social. Además,
amigo nevado, sabía que esos indios, negros y pardos eran unos salvajes y
primitivos que provenían de las fuerzas más oscuras de la naturaleza social. Sé
que es difícil que los revolucionarios del tercer mundo entiendan esta
situación. Me utilizan como una imagen para impulsar la lucha entre pobres y
ricos. Eso es mentira, y es el resultado de la demagogia, el odio y el
resentimiento social.
Perro Nevado: Mi amo eres un
hombre complejo, contradictorio y paradójico. Como es que tienes tantas facetas
y tantas dimensiones.
Bolívar: Somos eso, hombres
de carne y hueso que sentimos angustia, desconcierto, que tenemos pasiones, que
amamos, que odiamos y eso se refleja en nuestras conductas individuales,
colectivas y políticas. Como dice Ortega, que le vamos a hacer. Por ejemplo, Azorín
en su libro El político dice que la inconstancia es lo más normal en el hombre.
Montaigne en sus Ensayos, en algunos de sus capítulos señala que el hombre es
sinuosidad. No tiene ser. No es naturaleza. Es variación, es cambio, es
transformación.
Perro nevado: Mi general
usted se la sabe todas. Apela a esa reflexión filosófica para demostrarme a mí
que yo no tengo nada de eso.
Bolívar: Exacto. El
hombre no tiene ser.
Perro nevado: Amigo Bolívar,
el tema de las minas fue unas de tus grandes obsesiones a partir de 1820 en
adelante.
Bolívar: Bueno, Ya sabes que
mis ancestros, abuelos y mi madre sufrieron el atropello, el abuso de los arrendatarios
y de los invasores. No hubo momento en nuestra historia de la vida familiar que
esta situación no ocasionara más angustia, molestia por tales abusos. Mis
abuelos enviaban misivas a cada rato a
los reyes en España para resolvieran tal situación. Como sufrió mi madre al administrar
esta minas y verse despojada por los invasores y caprichos de unos cuantos
bandoleros. Tu sabes que la Corona por decisión legislativa las minas
pertenecen al estado imperial. Con mi decreto en 1829 lo que hice fui que
restituir ese carácter estatal de las minas. Además, las minas de Aroa de mi
propiedad las puse en venta a partir de 1820 en adelante con el sólo propósito
de garantizar mi vejez con una cantidad de libras esterlinas. Te lo confieso:
sentía terror a quedar indigente y pobre. Quería irme a morir a Inglaterra la
cuna de la aristocracia. Por ello, le ordené a mi hermana colocar esas minas en
venta para garantizar mi vejez. Estaba descontento con la muchedumbre, los
políticos, caudillos y demagogos porque estaban llevando a nuestra América al
caos y la destrucción. Querían vivir feliz en Inglaterra sin preocupaciones
políticas ni bélicas. Esa Inglaterra que tanto me fascinaba. Eso son los
buscadores de prestigio en la política que intentan despojarme de los atributos
mundanos para enaltecer mi figura en función de su interés políticos y
personales. Son unos ingenuos y románticos que ocultan su soledad profunda y
sus ansias de poder. Sólo que lo refuerzan con algunas letras, fonemas,
palabras, oraciones de mi reflexión política. Te diré algo Perro Nevado, soy un
hombre muy ambicioso. Me gusta la gloria, me gusta que me alaben, me gustan las
mujeres, y sobre todo, Manuelita Sáenz, y me da miedo morir en la pobreza y en
la indigencia. Soy un hombre aristocrático y un hombre rico y poderoso, no me
da vergüenza. Todo lo contrario, me siento orgulloso con esa fortuna que heredé
de mis padres y que sufrieron por lo ataques, invasiones hacia esas tierras por
unos facinerosos y bandidos.
Perro nevado: que nos puedes decir del mundo de hoy: Nada. Fui
producto de un mundo histórico que jamás
volverá. Mis reflexiones políticas
e ideológicas respondieron a un momento crucial de la historia universal que solo
quedará en los documentos que se
encuentran en los archivos
históricos de las naciones. El
mundo de hoy, en manos de dos grandes imperios que están marcando el porvenir
de la historia de la humanidad. Así,
la americanización de las
Américas versus la orientalización de occidente. Hoy, la
batalla está en quién
controla la inteligencia artificial y los minerales raros. En fin,
quiero descansar y estar
tranquilo en ese bello paraíso, el reino celestial.
Los mortales siguen en esa
necedad ciega de estar
utilizando la memoria histórica
para hacer de Bolívar el nuevo
genio del mundo de hoy. Están perdiendo el tiempo. La estupidez no
tiene límite en la soberbia de aquellos
que andan en ese afán de
recocimiento utilizando mi imagen No. La
historia tiene que ser para la vida y no
estar en ese deseo
de estar recordando mi pasado un peso
que impide el desarrollo de una nueva historia de Venezuela para el porvenir. Son el destino
del tiempo. No hay evasión posible.
Perro Nevado: mi terna
eterna gratitud por tanta humildad y
sabiduría.
