El Proyecto Imperial de Donald Trump: El Nuevo Adriano Y el lugar de la Provincia de Venezuela

0

 


El  Proyecto  Imperial de Donald Trump: El  Nuevo  Adriano

Y el lugar de  la Provincia  de  Venezuela

 

Ramón Rivas Aguilar

 

 

La Pequeña Venecia entre  las aguas  del  Coquivacoa y las turbulentas del río Caroní y  del Orinoco reflejada en el resplandor luminoso del relámpago del  Catatumbo, el poder  del astro gigante en la  isla  de  las   perlas y del atardecer en   las costas caribeñas y  montañosas  y con   el sol de los venados y las areniscas dunas del desierto. Venezuela, una geografía  del  Caribe   rebosante de  riqueza  natural, diversa y floreciente  y de minerales raros  en la  era de la singularidad.


El libro de César Vidal:   El proyecto   imperial de Donald Trump ¿Es Donald Trump el nuevo Adriano? Significa el repliegue estratégico; la hegemonía imperial y la expansión limitada  de la aceptación de un mundo  bipolar. Esta obra hace un recorrido sobre el significado de la presencia del Emperador Adriano en esta dinámica imperial en relación a papel de Donald Trump en el cambio del tablero   geopolítico para alcanzar   ciertos objetivos  similares   al del imperio de Adriano que salvó a Roma ante la inminencia de una catástrofe  histórica.


Esta obra  es de interés vital   para  comprender  en su justa dimensión histórica   el papel estelar  del Presidente de los EEUU, Donald Trump en la geopolítica  mundial: ¿El proyecto  Imperial de Donald Trump? Es Donald Trump  el Nuevo Adriano?  Un libro que  va más allá   de los criterios superficiales  y mediocres que  se  han tejido alrededor  de la personalidad  de un político y de un empresario, miembro  del  Partido  Conservador,   que cuenta  con unas  minorías selectas, con un gran poder y con  fe en Dios y en el destino  del pueblo americano.  Esa figura estelar de la historia mundial,   que está modificando   de manera radical   la dinámica planetaria, en una  perspectiva  geopolítica  y cuyo propósito    final   es  la  de preservar  el poder  imperial de los EEUU, cuyas   raíces   están en el alma de la  cultura griega, en el alma  de la cultura romana,  en el alma  de cultura  Judeo-cristiana y en nuestro mestizaje espiritual  hispano. A su vez, constituye un análisis objetivo y racional,  para   que los lectores  puedan evaluar con la mayor  seriedad y serenidad lo que    representa hoy  Donald Trump, con  su mirada imperial, en estos  tiempos de  incertidumbre y complejidad  planetaria,  en que “la historia  que no se repite, pero rima, como  dice M. Twain”.

 

 

Una verdadera lección histórica que establece algunos paralelismos entre el emperador Adriano  y    Donald Trump. Al mismo, tiempo,  estas  reflexiones del historiador  César Vidal,  sobre tan interesante tema, nos permite en esa mirada historiográfica, desde tierra caribeña,  cuál  sería  el lugar que ocuparía   la Provincia de Venezuela en ese nuevo escenario global tan complicado, difícil, contradictorio y paradójico, en la que  el  Presidente  de los EEUU Donal Trump, se está planteando un reto para marcar el destino de la Civilización Occidental. En ese  sentido,  lo acompaña el  célebre  discurso en la Cumbre de Múnich del secretario de Estado Marco Rubio, un discurso magistral, una lección de  filosofía  de la historia,  al estilo hegeliano, una muestra  intelectual  de cómo y de qué manera, la Europa actual,   perdió su   horizonte histórico. Por ello,  es de importancia capital  entender  cuán  significativo  es el rol que está jugando  Donald Trump  para recuperar la fuerza moral de Occidente ante los bárbaros  que están fuera  y dentro  de nuestra cultura y que pretenden borrar  los postulados del mundo greco-latino, judeocristiano y  de la hispanidad.  Desde que Grecia,  Roma y Jerusalén  dejaron en el ánima  de los hombres  en la tierra,  el camino   de la libertad,  todos  los imperios  desde los persas hasta hoy han tenido como objetivo destruir  a Occidente. En esa tarea   gigantesca de los enemigos   de la cultura Occidental, se erige la figura histórica de Donald Trump, político y empresario,  extraordinario negociador, con estrategias   audaces y pragmáticas,  que le permitan    restituir su poder imperial, sin que ello  represente el poder absoluto  de hegemonía y dominio  global ; no. De ninguna manera. Se trata por un lado, de fortalecer sus fronteras nacionales ante los peligros  de una avanzada  de inmigración ilegal, con la complacencia   del  Partido  Demócrata, que  vulnere  la riqueza material, moral y   espiritual de la  grandeza de la historia de los Estados Unidos;  es decir,   los peligros  del terrorismo, y del narcotráfico cuyas consecuencias   son graves  para  el destino vital del imperio americano. Por otro lado, mantener   en la geografía mundial, esferas de influencias geográficas  para preservar   su dominio ante otros poderes imperiales, como es  el caso de China y Rusia e Irán. En ese sentido Groenlandia, el norte de África, parte significativa del Medio Oriente y las Américas,   constituyen la estrategia de  la  doctrina  de la seguridad nacional de los EEUU. Así, la  Doctrina   Monroe, el Corolario Trump son los fundamentos intelectuales para justificar   la el poder imperial  y su influencia  en el mundo sin  que ello signifique el dominio absoluto. Una muestra histórica  de esa estrategia imperial,  se revela con la cumbre  en China,  que pretende   con     audacia e inteligencia romper la célebre tesis  de la trampa de Tucídides. De esta manera, un mundo bipolar,  en manos  de  dos imperios   que están modelando el destino  histórico  de la Civilización Occidental. Se da inicio así a una era gigantesca en la compleja historia universal, bajo  la impronta  de una geopolítica, delineada  por la singularidad y por la inteligencia artificial.  Sin duda alguna,  esa voluntad política de Donad Trump, con unas minorías selectas, creadoras, unas  élite de estatura intelectual,  con un manifiesto imperial, cuentan con el gran poder de la ciencia, de la tecnología, de la capacidad militar,  material,  cultural,   energética,  única  en ese   mundo  de  complejidad e incertidumbre. Un proceso  histórico mundial  con una nueva dinámica civilizatoria, cuyo norte central  deriva del saber, del conocimiento y de la inteligencia artificial para mantener el ritmo infinito de esa  capacidad del saber para producir riqueza material y cultural. Todo ello depende de abundante riqueza  de origen  convencional y no convencional.    La era     de las más diversa fuentes de energías para alimentar en las próximas décadas las gigantescas  computadoras cuánticas, las  bases energéticas  de la  inteligencia artificial. La Una nueva geopolítica de la  singularidad, en manos de dos imperios como  la clave  de la riqueza material y cultural de los próximos siglos.


Así, pues,  Venezuela,   la Provincia de Venezuela,  la República de Venezuela, en el epicentro  geopolítico  global,  pieza fundamental para el imperio americano. En ese juego dialectico y paradojal  de dos imperios por el control de la tierra, cuyas consecuencias históricas  comenzaron a vislumbrarse a partir del 3 de enero del 2026. Es importante mirar en el horizonte    como  y de qué manera Donal Trump,  político y empresario,  pretende al estilo histórico de Adriano,  restituir las bases   imperiales de los EEUU. En ese  escenario  global,   Venezuela tiene un papel  estelar que jugar  para   asumir   la responsabilidad histórica de  reinventar  una República liberal, civilista,  democrática, federalista, capitalista y energética con  un socio  histórico en una relación de importancia capital con los EEUU,  en  defensa  de la los valores  sagrados  de la Civilización Occidental.

 

 


Tal vez te interesen estas entradas

Uso cookies para darte un mejor servicio.
Mi sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Acepto Leer más